Lunes 26 de junio de 2006
Gabriel Silva

En 1993 hubo una sorpresa de esas que da ahora el Presidente Uribe con los nombramientos y en ese momento la dio el Presidente César Gaviria. Lo nombró a usted ni más ni menos que Embajador en los Estados Unidos, si mal no estoy en reemplazo de Jaime García Parra, ¿cuantos años tenía usted en ese momento?
31, 31, 32.

Y qué sentía ser el embajador del país más importante del mundo y la embajada más importante que tiene Colombia en el exterior?
Primero que todo “atortole”, ja ja ja, como decimos en la tierra, porque era una responsabilidad, o es una responsabilidad a cualquier edad y en cualquier momento de la mayor magnitud. Era mucho “atortole”, al mismo tiempo mucha pasión y mucho entusiasmo porque mi carrera siempre ha sido hasta hace poco en relaciones internacionales y era como el sueño adorado, el paraíso terrenal para alguien que ha estado pendiente de esos temas y yo creo que la razón por la cual el Presidente Gaviria hizo esa audacia, tenía que ver con dos cosas: primero, quería como mandar el mensaje de que los profesionales en la disciplina de la diplomacia y relaciones internacionales, también debían tener un espacio incluso en las embajadas más relevantes, no sólo era un puesto político, sino que era tan importante la relación que requería un manejo profesional y además él estaba muy metido en el tema. La segunda cosa es la buena suerte, Roberto. Yo creo que la buena suerte de meterse en temas que la gente cree que son muy complicados y difíciles, yo era experto en temas de narcotráfico y en temas de relaciones internacionales, de lucha contra las drogas, que era un tema que nadie quería entonces. Yo creo que la verdad es que la explicación está en que e metí en unos temas que nadie estaba dispuesto a manejar, por eso yo creo que es el entusiasmo, pero le quiero decir Roberto que fue de los momentos más maravilloso de mi vida.

Cuanto tiempo duró como embajador de Colombia en Estados Unidos?
Duré 2 años prácticamente. Tuve también la fortuna de estar a comienzos del Gobierno Samper, fue un momento muy difícil, pero que yo creo ayudó a que las cosas fueran más fáciles, aunque naturalmente nunca se enderezaron, pero por lo menos arrancamos por ahí, yo terminé, estuve año y dos meses con el Presidente Gaviria y estuve unos tres meses con el Presidente Samper, mientras el Presidente Gaviria llegaba a la OEA, que fue cuando yo entregué el cargo.

De todas maneras esa experiencia tan interesante y que usted recuerda con tanta nostalgia, a su juicio políticamente, es o fue más importante que el actual cargo que hoy desempeña, es decir el de gerente de la Federación Nacional de Cafeteros?
Yo creo que personalmente este oficio de gerente de la Federación es muchísimo más gratificante porque es con gente, con gente de verdad. Productores de café, recorro el país, yo he estado en cerca de, ya casi 200 municipios cafeteros desde que estoy en este oficio. Los problemas son muy reales, muy del momento, casi temas tangibles, la diplomacia es más etérea, más de largo plazo, entonces…

Y más, digámoslo en forma, no digo figurada sino real, más de “cuello blanco”. Aquí el cafetero es el hombre que amanece a trabajar temprano y a recoger su cosecha o a cultivar el café.
Aquí toca dejar las sutilezas y meterse en los problemas muy de frente y digamos francamente está la palabra de fondo es la autenticidad. Ese es un oficio mucho más autentico, usted sabe Roberto que parte de la diplomacia es la forma, es la sutileza, es incluso los juegos de teorías y de conceptos que uno mueve, aquí el tema es auténtico, es real, los problemas son en serio, las cosas son realmente urgentes.

¿Cuánto lleva ya en la Federación?
Voy a cumplir, el 15 de julio, 4 años, se ha pasado el tiempo rapidísimo, coincidí casi totalmente con el primer período del Presidente Uribe, de julio a julio, 2002, 2006.

¿La federación ya vendió todas sus inversiones que no tienen que ver con café?
Nos quedan un par de ellas, nos queda esencialmente, la Compañía Agrícola de Seguros, que es una compañía muy buena, muy bien manejada, muy rentable, pero no tiene que ver directamente con nuestra actividad y la línea que nos impusimos y que hemos podido seguir es…, nos quedamos en el negocio del café, nosotros no sabemos manejar aerolíneas, no sabemos manejar bancos, fondos mercantes….

¿Es que esa era mi otra pregunta, por qué ACES, que algunas personas recuerdan con mucho cariño, sobre todo los paisas, era mal negocio para la federación?
El negocio aeronáutico en general es un negocio muy bravo, es un negocio que, sube el petróleo y el combustible se dispara, es un negocio donde la seguridad es un tema fundamental, es un negocio muy competido y hay que saber mucho de eso, la federación llegó a ACES por accidente, fue una herencia que quedó de recibirlo, por una sentencia judicial prácticamente y se fueron amañando con ella y la única forma de salvar a ACES era unirla con AVIANCA, porque en aviación la escala es todo, uno con unas poquitas rutas y con unos poquitos aviones no tiene cómo sobrevivir. La escala significa todo. Afortunadamente fue un trabajo muy intenso, pero muy gratificante también, logramos sacar a AVIANCA del borde del colapso y hoy en día es una empresa que le sirve a los colombianos y que nos retribuyó lo que habíamos invertido.

Hablemos de las tiendas de café que han sido la revolución, han sido un éxito, ¿cómo, o con quién se le ocurrió esa idea?
Bueno la idea de hacer tiendas de café venían como rondando por ahí en la federación hace tiempos, cuando llegamos a la federación encontré el mejor socio para esas tiendas que fue el presidente Álvaro Uribe. Cuando yo lo fui a visitar protocolariamente para presentarme, cuando ya estaba posesionado, me dijo: bueno y qué vamos a hacer. Yo le eché todas la teorías y me dijo: pero con seguridad vamos a hacer tiendas, yo he sufrido toda la vida de ver crecer otras cadenas de café cuando podríamos estar colombianos ahí, yo le dije: Presidente estamos totalmente identificados, cuándo me tiene la primera?, eso era en septiembre. Le dije: de pronto para marzo del año entrante, entonces me dijo: marzo es muy lejos. Está bien, me comprometo que para el 15 de diciembre, eso era una locura, no teníamos diseños, no teníamos producto, no teníamos empresa, pero era una oportunidad muy grande, recibir todo el respaldo del gobierno para hacer un proyecto que habíamos soñado y que va a transformar la caficultura colombiana en muchos aspectos.

(Departamento de Prensa - Colombiana de Televisión S.A.)