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Lunes
4
de febrero de 2008
El
Columnista taurino y cronista de El Tiempo
LUIS
NOÉ OCHOA
¿La
fiesta taurina ha perdido un poco de fuerza, de encanto, precisamente
por la crueldad del espectáculo?
Sí,
los enemigos de la fiesta han logrado de todas maneras llevar un poco
más a la gente las exageraciones. El toro es para mi, es el toro
de lidia, es el animal que menos sufre, sufren más las ballenas
cuando las cazan, sufren más los toros cebú que llevan a
que nos comemos en lo que ellos llaman elegantemente “Baby Beef”,
sufren más, es que los toros, el Cebú es un toro
que se defiende para no dejarse sacar del potrero tirándose al
piso, el toro cae y se queda ahí, pues le van partiendo la cola
así, con la mano a pedacito para que el toro se pare, lo golpean,
de todo y llega mal al matadero, como dijo un tango sin que nadie le diga
un adiós, en cambio, el toro de lidia es una niña bonita,
el toro de lidia tiene desde cuando nace, tiene su médico, con
los mejores pastos, con los mejores cuidados, con los mejores granos,
los mejores concentrados, no sufre, lo llevan, es criado para una pelea,
para su propia pelea de 20 minutos, es criado como los boxeadores y ese
toro, hay estudios de la universidad Complutence que dice que el toro
crea una adrenalina y que evita el dolor, entonces, el toro lo que sufre,
lo sufre ahí en la plaza, si sufre no más.
Yo
no se si usted conoce los textos magníficos de Andrés Olguín,
que relacionaba el toreo con la política, lo asociaba, ¿Por
qué no le explicamos un poquito a los televidentes cuál
es esa empatía entre tauromaquia y política? ¿Si
existe?
Lo que
pasa es que el toreo sirve para todo, para todas las situaciones de la
vida, el toreo es la muestra de lo que es la sociedad, es el rey, es el
peón, es la ayuda, es el sobresaliente, los políticos han
acostumbrado a medirse en las plazas cundo en la Santa María, usted
sabe don Roberto, si va un político y lo aplauden tiene aceptación
en el público, hay políticos que se medían yendo
a la plaza y hay otros que se llevan su re-chifla, es decir en la política
y los políticos han sido muy taurinos, además acuérdese
lo que pasó en el Circo de Santa María con el doctor Alberto
Lleras, entonces ahí si hay cierta relación entre toreo
y política, pero es que el toreo como le digo, sirve para hacer
muchos símiles de la vida en todo, no solo en la política.
¿Quién
va a ser el reemplazo, el sucesor de Cesar Rincón?
Es
que eso de sucesor es muy difícil hablar, muy difícil hablar,
aquí hay unos muchachos, en España yo no veo tampoco, es
decir, lo que sigo por los cables, por todo lo que sigo la temporada española,
pero que yo vea una figura que viene en este momento de Colombia Luís
Bolívar, porque está haciéndose en España
como debería ser, le dieron la oportunidad, tiene condiciones,
conoce, ha aprendido mucho a conocer el toro que es lo fundamental y tiene
valor.
¿Qué
le cambiaría a la fiesta taurina, al toreo? ¿Le cambiaría
algo?
Al
toreo en sí como el espectáculo, como está reglamentado,
no, en cambio le cambiaría un poquito son los precios de las boleterías,
me van a fusilar los empresarios, pero es que hay veces que, es decir,
no todo el mundo puede ir a una corrida.
Yo
discrepo cordialmente, Felipe Negret que me oiga, discrepo porque esos
toreros europeos, españoles, es que ni siquiera cobran el dólares,
cobran en euros…
…es
que ahí está el precio de los toreos, están cobrando…un
vez, no me acuerdo quién dijo que compararon un pianista con un
torero que ganaba más el torero y dijo: pero no hombre, vamos que
es que nunca un piano ha matado al pianista, entonces por eso cobran.
Los
espectáculos, sobre todo cuando usted dice que “el toreo
es arte” pues vale, hay que pagarlo ¿Por qué es arte?
¿En qué sentido es arte?
Es
arte, bueno, sirve para el arte, usted se acuerda Goya, el maestro Botero,
pero arte en la arena existe, es fundamental, eso es, de eso se trata
el toreo, un hombre que se juega la vida frente a la fuerza, frente la
muerte, que es capaz de dominar al toro, de pasárselo por frente
de él, llevarlo a la velocidad que el quiere que vaya el toro,
que eso es lo que se llama el temple, llevarlo y ponerlo donde quiera
y volverlo a traer creando arte, porque es que usted ve que hay unas escenas
tan bellas que esos momentos son pocos, pero cuando se produce esos momentos
usted ve que queda la plaza en pie, toda, eso es de la emoción,
ese es el arte.
Es
buena, es muy interesante su pasión por los toros y la forma como
usted escribe, como describe más que escribir, describir una corrida,
describirla, es que se necesita también un poquito más que
ingenio, también cierto arte, es que no es escribir sobre un episodio
cualquiera, sino sobre seis toreros, a veces ocho que torean en forma
muy distinta o ¿no?
El toreo
es el mismo, interpretado de forma distinta, se dice que se torea como
se es, creo que fue Belmonte el que lo dijo, entonces para describir esos
momentos a mi no me parece difícil, es hacer crónica, es
echar el cuento con un poco de emoción y es tratar de hacer unas
figuras literarias que me gusta en torno de esos momentos y contar lo
que pasó esa tarde, inclusive, elogiar al toro, es que a los toros
hay que quererlos y yo elogio a los toros, los toros son el rey de la
fiesta y los elogio.
¿Qué
significó para usted Hernando Santos, no solo como director de
El Tiempo, no solo como su jefe, sino justamente por esa devoción
que tenía Hernando por los toros, por esa locura? Es decir, ¿Usted
siente que él le inculco ese sentimiento a usted?
Desde
luego, para mi don Hernando Santos significó en mi carrera casi
todo, prácticamente todo, porque me guió, me enseñó
lo de toros, me enseñó periodismo, me guió y me dio
la oportunidad de ser lo que soy en el periódico, en mi profesión.
Yo a él le debo realmente la faena… digamos de mi vida.
(Departamento
de Prensa - Colombiana de Televisión S.A.)
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