Lunes 14 de abril de 2008
El Ex-Embajador
ALFONSO LÓPEZ CABALLERO

Alfonso López CaballeroEl otro día fui a su casa. Usted no había llegado y me puse a hurgar en su biblioteca y encontré una cantidad de libros de bachillerato de Argentina, de Chile, de Bolivia de muchos países esencialmente de América Latina, pero en general libros de bachillerato de todo el mundo. ¿Cuál es la justificación para tener eso en una biblioteca tan selecta como todos presumimos es la suya?
Pues es muy interesante Roberto, yo cada vez que voy a un país, particularmente los latinoamericanos, trato de comprar un libro de texto de bachillerato de cuarto o quinto año, por que eso me permite penetrar en la cabeza del ciudadano medio de ese país. Los libros de historia de bachillerato básicamente es lo único que lee la gente sobre su país, el 90 por ciento de los habitantes de cada país, y ellos, fuera de que dan la historia, dan un poco el catecismo de cada uno de ellos, entonces por ejemplo en el Ecuador siempre dicen que el Ecuador es, ha sido y será país amazónico. En el Perú les hacen sentir que los chilenos los despojaron de Arica y del sur del Perú, en México es el dolor permanente, incluso hoy por el despojo de California y de gran parte del sureste norteamericano. Pero eso le permite a uno interiorizarse en lo que piensan y en la formación que han tenido los habitantes de cada uno de esos países, es muy interesante, yo tengo por eso una colección.

Digamos que Uribe fue elegido por que se comprometió a luchar contra la guerrilla y fue reelegido en buena parte por esa misma razón. Yo le escuché a usted alguna vez decir, una cosa que no estoy tan seguro, “la guerrilla va a desaparecer” ¿no dijo usted eso alguna vez?
Pues si y no, digamos, estamos entrando en una etapa, una nueva generación, un país que se ha transformado, hablando de una cosa similar, yo estuve el la Unión Soviética, en Rusia, porque ya no se llama la Unión Soviética, hace un par de años y el contraste con lo que vi la última vez que había estado hace veinte años es muy grande, estaban en la guerra ideológica y la guerra fría y el comunismo etcétera, ahora uno va a lo que eran los antiguos almacenes estatales como el Gummi y todo eso y allá lo que encuentra es Giorgio Armani, GAP, Banana Republic, en fin y la juventud allá no está pensando en la confrontación ideológica con los Estados Unidos si no en tener un ipod y unos jeans y un carro. Yo creo que aquí poco a poco vamos avanzando hacía allá, lo que pasa es que este país en cierta manera no se ha acabado de conquistar, el Estado no tiene el dominio total del territorio, pero en la medida en que se va avanzando, se va progresando, se abren vías de comunicación, se moderniza Colombia se globaliza el mundo, vamos a una situación distinta.

Alfonso López Caballero ha sido varias veces embajador en Francia, embajador en Francia de César Gaviria, embajador en Canadá, durante la administración Samper y en alguna otra parte, ¡ah!… en Inglaterra, del Presidente Uribe Vélez. No como embajador, después hablamos de esas embajadas, sino desde el punto de vista personal ¿cuál ha sido para usted la misión diplomática más grata?
Es difícil porque cada una es distinta. La que más retos ha presentado fue la embajada en Inglaterra por esa brecha tan enorme que hay entre la realidad del país y la percepción del país por fuera y que hay una serie de grupos, en este caso particular, muy enemigos del gobierno actual que en general son muy enemigos del estatus quo y de lo que pasa en Colombia, organizados en relaciones en el Parlamento, con relaciones con los medios, con vínculos académicos, con unas bases de datos muy completas que están permanentemente proyectado una imagen distorsionada de lo que se vive en este país, como si fuera un país en donde hay un gobierno que no respeta los derecho humanos, que persigue el sindicalismo, autoritario, personalista, en fin, esa es la visión que tratan de proyectar y en cierta manera me llama la atención que en Estados Unidos en el seno del Partido Demócrata que puede tener una oportunidad de ganar las elecciones, han logrado consolidar un poco esa imagen.

Bueno, cambiemos de tercio, usted es hermano de Felipe López Caballero, no director pero inspirador del la revista Semana, ¿Qué opina de los medios en Colombia? Yo voy a hacerle una breve reflexión: antes se cuestionaba mucho el clientelismo, el manzanillismo, pero, ¿no le parece que podría ser tan cuestionable esa especie de poder mediático que hoy existe? Esa capacidad mediática para obstruir, para fiscalizar que es función de la justicia, no sé, ¿Qué piensa de los medios colombianos, alguien como Alfonso López Caballero? Le pido el favor de que sea franco, no piense en las repercusiones y toda esa cosa porque o sino no me va a responder.
No, pues con toda franqueza, hay unos que me gustan, unos que no me gustan, hay gente que me cae bien, otra que me cae mal como a todo el mundo, pero a mi me parece que en Colombia los medios, con todos sus defectos cumplen un factor muy importante por que son independientes y son críticos. Yo creo que a pesar de que aquí hay unos niveles de corrupción, por ejemplo, es mucho menos que en otros países en donde los medios están sometidos al estado. Hay países en donde se dice que los medios impresos tienen dificultad consiguiendo importaciones de papel si no están de acuerdo con la línea oficial.

Aquí, la verdad del caso es que con todos sus defectos, la gente que está en la vida pública sabe que está expuesta a que en cualquier momento, si comete algo indebido eso se refleje en los medios, y yo creo que eso hace de Colombia un país más sano, puede que no sea tan sano como quisiéramos pero si es más sano que muchos países latinoamericanos.

No sé, usted ha cambiado de parecer, por que antes incluso era medio crítico de Semana, le dejo ahí la duda…
Bueno, es que hubo una época en que Semana tenía, como mi hermano era un poco indiferente a la parte editorial, tenía unas actitudes…, los columnistas deben ser independientes y ruedas sueltas, pero hubo una etapa en que era casi un órgano oficial, a mí me parece que debe ser independiente y que debe estar al servicio de sus lectores, eso es lo que ha logrado Felipe y lo que ha hecho que la revista tenga el éxito que ha tenido, que no está comprometida, y que está al servicio, realmente es de los lectores y no de ninguna causa particular, es más, papá mucha veces se veía muy mortificado con lo que salía en la revista que eran temas de actualidad tal vez no como él hubiera querido enfocarlos.

El no era, aunque escribía columnas y aunque fundó La Calle cuando era jefe del MRL, no compartía esa especie de capacidad mediática para, iba a decir una palabra dura, iba a decir que para joder, no, pero a veces si como para hostilizar.
No compartía?

No, él no estaba de acuerdo con que esa fuera la función del periodismo en Colombia.
Bueno, a él le tocó una situación muy distinta y muy particular, era que no había sino un medio de comunicación que era el que imponía todo, donde escribe el famoso D´artagnan, que era EL TIEMPO, lo que pasa es que hoy día se ha disuelto, si enormemente pero en un momento dado el órgano importante de comunicación, el único medio que había en Colombia realmente con influencia era EL TIEMPO, yo creo que por inspiración de mi abuelo, justamente papá entró a fundar Caracol con el ánimo de ocupar un espacio nuevo, un medio nuevo para tener una alguna alternativa, aunque Caracol nunca realmente tuvo una connotación política, ni abrazó una causa política.

Y hoy en día, hay ya una variedad de medios muy grande, uno no puede decir que haya un solo opinador, que sea el que domine el espacio, ahora lo cierto es que ustedes los periodistas si son un gremio bastante cerrado y afín y con un enorme solidaridad de cuerpo o como decir los curas o los militares, de manera que no hay nada más peligroso que las pelas con los periodistas por que eso se proyecta a todos los medios rápidamente y el que pierde es que no tiene la oportunidad de disponer siempre de una columna o de un micrófono.

Eso lo dice desde el punto de vista de su condición tradicional de político o para las distintas personas.
Lo cierto es que los medios hay ciertas personas a las que quieren y ciertas personas a las que malquieren y si uno tiene la ventaja de ser de los que ellos quieren, tiene una ventaja enorme y si uno está dentro de los que malquieren tiene una situación muy difícil. Aunque me llama la atención la situación de ciertas personas… por ejemplo, Serpa, a él no lo querían los dueños de los medios, pero lo querían los carga ladrillos, y de alguna manera, a pesar de cierta hostilidad que tenían en la cúpula de los medios él lograba proyectarse por la simpatía que tenía más abajo.

¿A usted le gustaría ser Presidente de Colombia? Se lo pregunto por que, yo diría, yo intuyo que sí, por favor no me vaya a responder,…la verdad… le gustaría, una cosa son las posibilidades reales, pero digamos, le gustaría como a mí me gustaría ser Director de EL TIEMPO.
Pues hombre Roberto, yo crecí un poco en ese ambiente y tal y no le puedo decir que no he pensado alguna vez y que es una posibilidad, también es una responsabilidad muy grande y un compromiso muy grande y un precio muy alto en términos personales y para la familia, porque ahora en la política moderna sobre todo a raíz de los asesores norteamericanos, mire como es la campaña norteamericana, las campañas se basan es en los ataques personales y en los escándalos y el precio que se paga es muy alto. Por ejemplo el Presidente Uribe es increíble la campaña de difamación que le han montado, desde el principio mismo de su campaña hasta hoy, que a una personalidad menos fuerte la haría tambalear…

Y usted, más bien, ¿Dónde está en ese espectro político?, ¿Dónde se ubicaría, en el centro – centro?
Hoy en día, las etiquetas son tan complicadas de administrar, especialmente ahora que se acabaron los partidos políticos tradicionales…, antes se suponía que partido Conservador era de derecha y el partido Liberal de izquierda, ahora eso es un salpicón que nadie acaba de entender.

¿Cuál es su opinión personal, no política, de una persona como Manuel Marulanda Vélez?
Bueno, yo creo que a ellos hay que combatirlos, arrinconarlos y obligarlos a negociar, pero al márgen de eso, han montado una estructura impresionante y tiene un nivel de liderazgo importante y tienen un lenco de líderes como el de cualquier partido político.

(Departamento de Prensa - Colombiana de Televisión S.A.)