Lunes 28 de enero de 2008
La Secretaria de Desarrollo Económico
MONICA DE GREIFF

Mónica De Greiff¿La tomó por sorpresa la propuesta de Samuel Moreno?
Totalmente, pues yo estaba pasando vacaciones en Vancouver, en Canadá con mi hijo y mi esposo y gente me empezó a llamar. Salió en el periódico, usted va a ser la nueva secretaria de Gobierno. Yo decía, “pero si yo no he hablado con nadie, el alcalde no me ha hablado…, me decían: no, no diga mentiras que y tenemos confirmado que es usted. Y yo decía “Pero es i
mposible, el alcalde no me ha llamado. Solamente hablé con el alcalde como el 30 de diciembre y concretamente me ofreció la Secretaría de Desarrollo Económico, donde me habló del Banco Capital que él tiene mucho interés y en donde yo tengo experiencia en los últimos años porque he trabajado en el Banco del Pueblo, que fue idea de don Isaac Gilinski, y entonces bueno, me sentí muy contenta de hacerlo porque creo que es un cargo donde puedes hacer cosas por Bogotá y la gente.

¿Usted es cuota política liberal?
Yo creo que en este caso, como en todos los cargos públicos, yo tengo que decir, primero soy liberal, siempre que he ocupado un cargo público, lo he ocupado como liberal, creo que todo el mundo también me ha reconocido como samperista y soy amiga de Samper, y en este caso debo agregar un cosa adicional y es que yo estudié con Samuel Moreno en la Universidad del Rosario y hemos sido muy buenos amigos, entonces estoy feliz de poder trabajar con él, muy contenta de poder ayudar a que se hagan algunos planes y programas que él tiene que siempre me han gustado y siempre he sido amiga de la parte social y que uno tiene que hacer esfuerzos grandes para mejorar la vida de la gente…

Y… ¿Esa propuesta nació, digamos que. De un encuentro casual entre Samuel Moreno y usted?
A mí me sorprendió porque hace más o menos un año que yo iba en un viaje a Miami, creo, me encontré con Samuel y su hijo mayor en el avión. Coincidencialmente nos encontramos y empezamos a hablar y yo le conté del Banco del Pueblo, porque él me dijo: ¿Y usted que está haciendo?, ¿A qué está dedicada?, y le conté en detalle del programa del Banco del Pueblo de Don Isaac Gilinski, le dije lo que estábamos haciendo, como dando créditos muy pequeños y tratando de cambiar como la mentalidad de la gente con garantías, y me dijo: a mí me encanta eso, me fascina, cuénteme…, entonces ya entramos en detalles de cositas, de microempresas exitosas, de donde estaban los problemas. Y cuando él me llamó a Vancouver, me dijo: Me acuerdo que hace un año usted y yo hablamos de esto, en un vuelo a Miami, y por eso he pensado en proponerle esto a ver si le interesa…

Hoy, en el fondo de su corazón, ¿Usted se siente polista, samperista, o para estar de moda, independiente?
No, no, no…soy liberal samperista…está claro, y además lo dice todo el mundo, yo nunca he corregido eso porque además es cierto…. Yo, la primera vez que tuve un cargo político fue por estar en el Poder Popular con Ernesto Samper y en un proyecto liberal, también, social que me gusta mucho.

Bueno, yo quiero hablar de una cosa que a mí siempre me impactó, que fue su desempeño como Ministra de Justicia, durante el gobierno, la administración de Virgilio Barco. Lo digo, porque usted empezó a aparecer en todos los medios internacionales, en la peor época del narco-terrorismo, cuando Pablo Escobar estaba desatado, por decirlo así, y Rodríguez Gacha… Mi pregunta es ¿Eso le valió a usted más de una amenaza de muerte?, ¿Cómo se maneja un miedo de esa naturaleza?
A ver… primero uno no se imagina que las amenazas llegan como llegan, porque uno cree “sí, de golpe me amenazan y cosas de ese estilo”, pero uno no sabe hasta que no le pasa, uno no sabe qué tan terrible es cuando suena el teléfono y es una llamada y uno ha cambiado el teléfono y uno contesta y le dicen: Doctora, no cambie más de teléfono que usted se demora más en cambiarlo que yo en saberlo… me decía un señor de Rodríguez Gacha, por ejemplo, saben todo lo de uno, uno se siente bastante acosado, pero también hay que reconocer que el gobierno lo protege mucho a uno, entonces eso también lo ayuda a uno, entonces uno en sus decisiones y en ese tipo de cosas uno está muy protegido. Lo que a uno le preocupa a veces es que la gente que necesita también protección, como en ese caso que estaban matando a los jueces, a los magistrados, pues uno no daba abasto, uno no alcanza…

¿Cuál fue la peor amenaza que usted recibió?
La peor amenaza es las amenazas contra mi hijo por ejemplo, que en ese momento tenía tres años, esa parte que era con nombre propio, sufragios y por ese estilo, para mi fue lo peor…

…¿Es cierto que alguna vez le mandaron un ataúd?...
Si… digamos que yo creo que en parte la decisión de hacer unas cosas en el Ministerio de Justicia como empezar con la extradición, hablar con las cortes para imponerlos, la extradición administrativa, una decisión de gobierno… Una vez hecho eso, una vez pasada toda la búsqueda de apoyos a los Estados Unidos, y eso, cuando empecé a recibir amenazas muy
fuertes, ahí fue donde el presidente Barco me propuso irme para una embajada y yo dije que aquí se hizo lo que había que hacer y mejor me voy y recupero mi vida familiar que creo que era lo más importante…

Gustavo de Greiff, el padre de Mónica de Greiff, fue el primer Fiscal de la Nación, la pregunta puede parecer boba… ¿Cómo califica la gestión de Gustavo de Greiff el funcionario, no el padre?
Bueno, tengo que decir que cuando yo conocí el Ministerio de Justicia, primero, y la especie de fiscalía, o sea, la instrucción que era la que se encargaba de recolección de pruebas, de preparar procesos, etcétera, dependían en ese momento del Ministerio de Justicia. Con la constitución del 91, ya se creó la figura del Fiscal General de la Nación y entonces mi papá fue el primero, y crear una institución como esas pues es difícil, y yo creo que yo le reconozco a las personas cuando tienen que crear instituciones, cuando tiene que señalarles fronteras, cundo tienen que señalarles políticas que lo hagan y perduren, pues no es que haya estado mal, entonces en eso me parece que es mi primer reconocimiento. Y el segundo reconocimiento que le hago a mi papá es que no importaba cuán difícil era la tarea con la justicia, se le enfrentó aún a costa y riesgo propio, le tocó una época difícil de negociación con los narcotraficantes, por ejemplo, de buscar posibilidades de negociación. En algunos casos pienso que mucha gente no entendió esa labor, pero por supuesto yo, que conocía, digamos cuales eran sus obligaciones y cuales eran las metas que él tenía de que hubiera un país más sensato, más tranquilo, más en paz, pues obviamente le apruebo totalmente su fiscalía…

(Departamento de Prensa - Colombiana de Televisión S.A.)