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Lunes
7 de noviembre y sábado 12 de noviembre de 2005
MANUEL
JOSE CEPEDA
Presidente
de la Corte Constitucional
Algunos
sectores de opinión piensan... pensamos que a pesar de la importancia
de la Corte Constitucional, las disputas internas que hubo, que por desgracia
se filtraron, digo por desgracia, me parece que eso no debía haber
ocurrido…, han distorsionado, desdibujado un poco y desvirtuado
la imagen de grandeza de la Corte, qué opina usted de eso?
Yo
espero que no. Quizá ha incidido en la visión y en la imagen
personal de cada magistrado, pero yo creo que la Corte como institución,
durante estas cuatro semanas y media mostró que trabajó
con seriedad, con dedicación, con eficiencia y que inclusive las
desavenencias personales que pudieron surgir entre magistrados no afectaron
las deliberaciones porque claramente, después de esas desavenencias,
que duraron 15 segundos, fueron muy breves, continuamos trabajando y deliberando...
Pero
el magistrado Escobar anunció que va a recusar, según entiendo,
ante la comisión de acusaciones de la Cámara al... no se
si penalmente, al magistrado Araujo Rentaría, que le dijo más
o menos: “usted lo que quiere es que acabemos rapidito para ir a
cobrar lo suyo”, una cosa así destemplada y a mi juicio injusta,
eso, digamos, ¿Usted como presidente de la Corte no considera que
no debiera haber sucedido?. ¿Que esas cosas no sucedieran y si
sucedieron que no se ventilaran?
Yo
creo que uno como magistrado debe distinguir lo que puedan ser los temas
personales de los temas institucionales. En lo personal, puede haber falta
de química, eso es normal, pero eso es absolutamente secundario
frente a la responsabilidad que tiene un magistrado con la Corte, con
la Constitución y obviamente con los ciudadanos. Yo siempre trato
de distinguir las dos cosas, ojalá eso no hubiera sucedido, pero
creo que dado el nivel de tensión que había, la magnitud
del tema que estaba en juego, creo que el camino de resolver los conflictos
pues es el camino del dialogo y si no logra ser el dialogo, pues el camino
de las instituciones que ha dicho el doctor Escobar que va a presentar
una denuncia por la vía institucional y punto.
Sucedió,
y han ocurrido también otras cosas raras, no digo que feas, no
creo que sea el calificativo atinado pero sí extrañas. Algunos
magistrados, concretamente los que votaron en contra de la reelección
han aceptado fiestas, “fiestitas políticas” que de
golpe les ofrecen dirigentes políticos que como Piedad Córdoba
están en la oposición. ¿Eso no es dar un poquito
papaya?
Yo
respeto lo que en su vida individual haga cada magistrado y no soy nadie
para calificar o descalificar. Entiendo es que fueron algunos de ellos,
fueron 3 magistrados, fueron 3 doctores, Jaime Araujo, Alfredo Beltrán
Sierra y Jaime Córdoba. El doctor Córdoba me ha dicho que
había sido una invitación privada, que no era un homenaje,
que era para conversar entre amigos en una reunión social. También
me informó que cuando él se enteró que era un homenaje
se fue. De tal manera que yo me enteré de los hechos por los medios
de comunicación. Yo espero que esos hechos no pasen a mayores y
que sobre todo no vayan a incidir en el trabajo que debemos realizar en
la Corte y que es un trabajo donde podemos poner por encima de todo las
instituciones.
Manuel
José, no es mi pretensión ponerlo en aprietos, pero yo opino
lo siguiente y un poco lo contrario: es que los magistrados, resulta que
parecería que entraran en un estado de hibernación, es decir
que no pueden salir a un restaurante porque los ven con fulanito de tal
ya hay una interpretación insidiosa y si lo ven con fulanito de
cual hay otro tipo de interpretación, siempre pérfida e
insidiosa. Es decir, la vida de los pobres magistrados ante fallos previos
de gran trascendencia como el de la reelección y ahora cuando venga
el de la ley de garantías, como que se vuelve casi conventual,
es decir parecen unos monjes, ¿no le parece eso injusto?, porque
hasta donde yo entiendo los que no pueden participar ni deliberar en política
son esencialmente las fuerzas armadas de Colombia, obviamente, tampoco
pretende uno que los jueces hagan proselitismo ni política, pero
tanto para prohibirles que vayan a una comida o que echen un palito, ¿no
le parece como injusto eso?
Es
una carga, es una restricción muy grande, pero como se dice la
justicia no solo debe ser imparcial, sino parecerlo, como la mujer del
Cesar. Fíjese lo que me pasó a mi, que decían va
a votar como Gaviria o va a votar como su padre y yo pacté con
mi padre no hablar y no me vi con Gaviria. Si a mi me pasó eso
aislándome, volviéndome un monje prácticamente porque
dejé de verme con mis amigos, qué le pasara a los que si
mantienen unas relaciones sociales normales? Pues habrá todo tipo
de especulación por eso, en lo personal, yo tomé la siguiente
determinación durante este periodo y fue realmente aislarme, tener
una vida muy monacal de estudio y no conversar con nadie diferente a mi
equipo sobre el tema, inclusive no hablaba de este tema con mi esposa,
ella nunca supo cómo evolucionaron las deliberaciones, para dónde
iban, cual era mi posición, cual iba a ser el resultado. Jamás…,
no vio el anuncio de la rueda de prensa, no vio la comunicación
que se hizo al país, no estaba enterada de nada.
Y
ese marginamiento social, ¿piensa usted continuar practicándolo
y aplicándolo hasta la ley de garantías o para siempre?
Hasta
la ley de garantías. Yo creo que hay temas de temas. Igualmente
hay temas que son muy calientes políticamente y donde en Colombia
tratan de aplicar el refrán “piensa mal y acertaras”,
que yo creo que pensar mal es equivocarse. Alguien decía que hay
dos tipos de ingenuos, los ingenuos y los que ven en todo una gran conspiración.
Esa también es una gran forma de ingenuidad, yo creo que ni lo
uno ni lo otro, pero para cuidarme en salud me he recluido y no he tomado
vino con amigos y por eso es que estoy tomando tanto acá…
(Departamento
de Prensa - Colombiana de Televisión S.A.)
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